LA DIFERENCIA ENTRE UN SEXI HOMBRE DOMINANTE Y UN NEANDERTAL MISÓGINO

Escrito el 03/06/2019
Ana María Bustamante Orozco

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Durante este fin de semana me di permiso de quedarme acostada todo el día, cediendo a mi placer más culposo:  la lectura.  En mi diario vivir, leer es parte de mi trabajo y de mi carrera. Leo contantemente porque esa es la única forma de mantenerme al día en los pormenores de una profesión que todos los días te trae una pregunta y una sorpresa nueva.  Pero, en mis tiempos libres, mi lectura cambia radicalmente porque busco relajarme y entretenerme; amo todo tipo de novelas y, de un tiempo a esta parte, vengo enganchada con la literatura erótica de buena y mala calidad; acepto que, básicamente, este tipo de narraciones despierta mi imaginación y me da algunas ideas que, tarde o temprano, espero poner en práctica con mi pareja. 

La cosa es que, precisamente este fin de semana, llegó a mis manos una serie de novelas cortas que, francamente, me dejaron mucho para pensar:  lo primero que me encontré es un párrafo que, básicamente, traducía algo como esto: “tú eres mía, iremos a Chicago, renunciarás a tu trabajo y nos iremos a Boston a mi casa y criarás los hijos que tendremos” ...  ¡Ustedes no saben lo que a mí me dio cuando, al final de la historia, me encontré con que la chica (muy oronda) había renunciado a su profesión y estaba, aparentemente, “feliz de la vida” criando 6 hijos que había tenido con el macho aquel y estaba encantada de decirle que el séptimo retoño estaba en camino, mientras el cavernícola estaba teniendo una buena sesión de sexo con ella en la sala de la casa! 

Yo no podía creer que, a estas alturas de la vida, hubiésemos normalizado este tipo de conductas tan arcaicas al punto de considerarlas románticas y aceptables en la vida de pareja; con el agravante que era una escritora quien estaba plasmando esta fantasía en las mentes de todas las lectoras que tuvimos en nuestras manos su manuscrito y entendí que este sistema patriarcal, en el que se invisibiliza la mujer y sus necesidades, es también promovido por mujeres bajo el argumento de que el hombre es proveedor y protector y la mujer es quien debe obedecer y callar.

Y, pensándolo bien, me di cuenta que luego del boom de los libros sobre BDSM   (BondageDisciplinaDominaciónSumisiónSadismo y Masoquismo),  muchas mujeres han fantaseado sobre la posibilidad de vivir esta experiencia, con el tipo atlético, guapo y rico que nos presentan en estas historias.   La cosa es, que luego de leer y documentarme sobre el tema, no todo es tan simple como una palmada en las nalgas, una puesta de esposas o una actitud mandona durante el momento de encuentro de intimo; el BDSM, más allá del fetiche, habla de la posibilidad de compenetrarse con las necesidades y deseos de la pareja. Supone un nivel de confianza altísimo, al punto de que la sumisión es un total acto de desprendimiento sólo por la certeza de sentirse protegida y segura al lado de ese hombre con quien comparto el encuentro (aclaro que estoy hablando desde el lado de la mujer sumisa por las reflexiones que atañen al título de esta entrada).  Así las cosas, esta dinámica se torna paradójica porque la sumisa es quien tiene realmente el poder:  le otorga la confianza a ese hombre para que la lleve al límite de sus fantasías y deseos en un marco de la responsabilidad y la seguridad.  Un sexi hombre dominante no es otro que un ser que está dispuesto a complacerme y cuidarme es un hombre que cede a su instinto más primitivo de proteger a su pareja, no se trata de anularla como persona ni como ser humano, sino de tener en cuenta eso que es tan íntimo y que necesita una vía de escape a través del erotismo.  Mi guapo hombre dominante no es otro que un ser que me conoce profundamente y espera darme un momento memorable.  Se trata de un ser que está seguro de su hombría y su rol y que en otras instancias puede verme como su igual porque, sencillamente, me conoce y aprecia por lo que soy.   No se necesita que sea guapo, alto, atlético o rico, simplemente se necesita que me vea mi esencia y quiera experimentar a mi lado.

En contraste, el cavernícola que me presentaron en esta novela corta no es otro que un ser abusivo que atropella la dignidad de esa mujer a la que “dice querer”.  Trasladándolo a la realidad actual, este tipo es básicamente, el reflejo de todos aquellos hombres misóginos que han puesto por debajo la dignidad de la mujer, hombres que no tienen reparo en abusar verbal, física, psicológica y económicamente a las mujeres, hombres que no se contienen al momento de cometer un delito contra nosotras con la disculpa de que lo merecemos porque lo provocamos.  Muchas mujeres tardan muchísimo en descubrir que ese príncipe macho no es más que un sapo venenoso (de colores hermosos pero traicionero y letal); lo justifican constantemente porque novelas como la que leí este fin de semana, validan la cultura del patriarcado y de la necesidad de un hombre para posibilitar el progreso…

Es por eso por lo que mi consejo es que leamos, pero con la conciencia de aterrizar la ficción a la realidad, que no nos enamoremos del neandertal sin antes mirar las implicaciones para nuestro bienestar:  el amor a primera vista y las relaciones sexuales casuales y apenas conociéndolo son sólo fantasías absurdas.  El amor es complejo, requiere cultivarse y conocimiento; el sexo desmedido y con gritos atronadores es sólo una figura literaria.  No es justo construir una relación sobre semejantes estándares:  no todos los hombres y mujeres tienen el cuerpo perfecto, ni la economía holgada, ni la capacidad física que nos muestran en cada párrafo.

Y volviendo al motivo de este escrito, ya es hora de que, en nombre de nuestra dignidad, nuestras fantasías no vayan en pos de uno que me mande, sino que de uno que esté conmigo.  Yo no quiero a un hombre que me diga que hacer, ni que menosprecie mis logros o que se sienta amenazado por mis triunfos…  Yo necesito un hombre que sepa darme mi lugar, que me vea como su igual, que entienda cuándo necesito su ayuda y que habrá momentos en que requiero hacerlo sola; necesito un hombre que me admire y que me permita admirarlo, no importa a qué se dedique, siempre y cuando yo pueda verlo con ojos de amor y respeto.  Yo sólo espero poder reírme con él, sentir con él, amar con él y si en la ecuación resulta que se parece, aunque sea un poquito, al héroe bonito de mis novelas entonces, no me voy a quejar.



THE DIFFERENCE BETWEEN A SEXY MAN AND A NEANDERTHAL MISOGYNOUS


During this weekend I let myself permission to stay lying the entire day, I gave pass it to my pleasure more guilty: the reading. In my daily life, to read is part of my job and my career. I read constantly because this is the only way to keep up me to date in the details of a profession which every day brings a question and a new surprise. However, in my free times my reading change radically because I want to relax me and enjoy; I love all kind of novels and, even though of a time to this part, I come appealing with for the erotic literature of good and bad quality; I accept that  basically, this kind of narrations awake my imagination and give me some ideas that, soon or later, I hope put it in practice with my couple.

The thing is that, precisely this weekend came to my hands one series of short novels which, honestly, let me too much to think: the first that I found translated something like that: “you are mine, we will go to Chicago, you will quit from your work and we will go to Boston to my house and you will breed the sons that we would have”… !You don’t know what I got when, at the end of the story, I found out what the girl (so clumsy) has renounced to her profession and she was, apparently,” happy of a life” breeding 6 children that she has had with such male and she was nice to say him that the seventh shoot was coming, meanwhile the caveman was having a good session of sex with her in the house living room!

I could not believe that, to this heights of life, we would have normalized this kind of behaviors so archaic, consider them romantics and acceptable in the life of  a couple; with the aggravate what she was a writer who was recreating this fantasy in the minds of all readers who got in our hands her writing and I understood what this patriarchal system, in which blinded out the women and their necessities, is also promoted by women under the argument what the man is the provider and protector and the woman is who must be obey and quiet.

And, I thought it well, I realized that then of the boom of the books about BDSM (Bondage, Discipline, Domination, Submission, Sadism and Masochism), many women have fantasied about the possibility to live those experiences, with the athletic guy, handsome and rich whom they introduce in those stories. The thing is that, then I read and document about the topic, not all is so simple as a slap in the butt, or to put of handcuffs or a mandatory attitude during the moment of intimate meeting; the BDSM, beyond of the fetish, talks about the possibility to interpenetrate with the necessities and desires of a couple. It guess a level of confidence soaring, at point what submission is a total act of detachment only by the certain of feeling protected and safe to the side of this man whom I share the meeting ( I clarify what I am talking from this side of the submissive women by the reflections which concern to the tittle of this entrance). By the way, this dynamic turn paradoxical because the submissive is who really got the power, she gives the confidence to this man, for what he carries her to the limit of her fantasies and desires in a frame of the responsibility and the security. A dominant sexy man is no other than a being who is disposal to pleasure me and take care of me, is a man who gives to his instinct more primitive of protecting his couple, it does not about cancel her as a person nor as a human being, instead to have in account this which is so intimate and which needs a way of scape throughout the erotism.  My dominant handsome man is no other than a being who knows about me deeply and waits give me a memorable moment. It is about a man who is secure of his manhood and his role and in other instances can see me as his equal because, simply, he knows me and appreciates what I am. It does not need what he would be handsome, tall, athletic or rich, simply it needs he sees my essence and he want to experience to my side.

In contrast, the caveman whom she introduced to me in that short novel is no other than an abusive being who runs over the dignity of that woman whom “he says to love”. Carrying it to the actual reality, this guy is, basically the reflection of all those misogyny men whose have put by under the women dignity, men who don’t have the repair to abuse verbal, physical, psychological and economically of the women, men who don’t contain to the time of commit a crime against us with the excuse of what we deserve because we encourage them.

Many women last too much to figure out that this male prince is no more than a poisonous toad (with beautiful colors but betray and lethal); they justified them constantly because as the novels as I read that weekend, validate the patriarchal culture and the necessity of a man to possible the progress…

By this is for what my advice is that we read, but the conscious of go down from the fiction to the reality, we don’t get fall in love of the Neanderthal without before we look the implications for our benefit: the love at first sight and the casual sexual relationships and barely we know them, they are just absurd fantasies. The love is complex, it requires to cultivate it and knowledge; the excessive sex with thunderous moans are just a literary figure. It’s not just to build a relationship over similar standards: not all men and women have the perfect body, nor the economy holding, nor the physical capacity which they show us in each paragraph.

And I come back to the reason of this writing, it’s time of what, in name of our dignity, our fantasies don’t go in pro of someone who order, instead someone who is with me. I don’t want a man who say to me what I must do, nor despise my achieves or who feels threatened by my triumphs… I need a man who knows give me my place, who see me as his equal, who understands when I need his help and it might have moments in which I require to do that lonely; I need a man who admires me and let me admire him, it doesn’t matter what he dedicates to do, as long as I can see him with love and respect. I just hope could laugh with him, feel with him, love with him and if in the equation might result, he might seem, even though a little, to the handsome hero of my novels so, I am not going to claim.